2da Carrera Gatorade 15K: ¡bien hecho!


Sin duda Gatorede quiere que su carrera sea de las mejores en México. ¿Podrá mantener este nivel por más años consecutivos?, ¿Qué la ha hecho una de las carreras más memorables del país? Aquí la crónica.

La marca de bebidas isotónicas más reconocida del mundo echó la casa por la ventana: paquete de corredor como no los había visto en por lo menos 2 años y una organización a cargo de Emoción Deportiva que no dejó mucho qué desear, aunque tengo dos o tres detallitos por ahí que comentar.

Inscrita de último momento y casi por un milagro, no tenía una gran expectativa de la carrera y es que yo no corrí la primera emisión. Había monitoreado los entrenamientos en redes sociales y veía el entusiasmo de muchos corredores e incluso medios de comunicación al respecto, pero como mi entrenador no había dicho nada de correrla, no lo había contemplado y al no haber corrido la primera, no entendía la expectativa.

Hasta que dijo que sí, que sí íbamos, pero cuando ya no había inscripciones. Angie, las consiguió. Fueron 4, una para ella, otra para Cris, otra para el Coach y una última para mi. Así que nos lanzamos.

Llegué a penas para calentar unos minutos antes de poderme meter a los bloques de salida. Eran más de 6 mil corredores citados enfrente del Museo de Antropología e Historia y muchos, para cuando llegué barriéndome y estaban adentro. Mi bloque era el primero en salir, pero no lo abrieron, así que de pronto, cuando comenzaron a dejar avanzar a los demás bloques, algunos corredores tiraron las vallas y pues ahí nos colamos algunos.

Ya adentro estábamos Rodo, el Coach, Pau, Beto y yo. Los fuertes intentarían un ritmo de 4:30 a Pau, Adrián le dijo que 5 y yo pues pensé en hacer la carrera en una hora 30.

Hacia el disparo

Estábamos apenas unos metros atrás de la salida, así que fuimos afortunados, saldríamos si acaso unos segundo después de comenzada la carrera. Yo estaba lista con el reloj sincronizado al GPS y el medidor cardiaco y las agujetas bien amarradas para evitar detenerme en la carrera. Comenzó el Himno Nacional y tras el disparo de salida, salimos corriendo por Reforma para alcanzar el primer kilómetro en Circuito Gandhi.

Salimos de Reforma y dimos vuelta en el Circuito Gandhi, para marcar el primer kilómetro. Mi ritmo era, hasta ese momento de 5: 30, dimos vuelta para comenzar la ruta en Rubén Darío, ahí me pegué hacia a la izquierda para mirar cuando pasaran mis compañeros quienes ya irían rumbo a Julio Verne. Al primero que saludé fue a Beto y después a Rodo y al coach, ya marcábamos el segundo Kilómetro y faltaban 13 más.

Seguimos por Julio Verne en donde tras pasar el 3 tuvimos nuestra primera hidratación. Los voluntarios eran increíbles, gritaban los nombres que traíamos impresos en nuestros números para darnos ánimos. No hacía calor y el clima era húmedo, sin embargo tenía mucha sed y sentía mi cuerpo muy caliente. De pronto se me vino encima el primer reto de la competencia, la subida de Chivatito.  Me concentré en hacerlo lo mejor que podía y afortunadamente para mi, cuando iba subiendo me encontré a Mari Cortés quien venía haciendo de conejito para mi amiga Malili. Me pegué con ellas para lograr un mejor tiempo y así esforzarme más.

Mari es excelente corredora, pero como había competido en los últimas semanas, la carrera Gatorade era sólo parte del entrenamiento, así que iba a paso lento. Nos ayudó a Malili y a mi en gran parte del trayecto. Durante la primer larga pendiente nos indicó subir las rodillas y a mi en particular mejorar la cadencia de mis brazos para evitar llevarlos hacia adentro. Así pasamos el kilómetro 4 en Chivatito y el 5 en Alencastre, mi mayor temor. Aunque de ahí en adelante, la carrera fue pendiente en un largo trayecto.

Después de entrar a Alencaste y dar la vuelta por la Feria de Chapultepec, nos topamos con el primer regalo de la carrera: correr alrededor del lago. Fue maravilloso: una larga fila de playeras naranjas en media luna, moviéndose hasta esconderse entre los árboles. El lago vacío, apenas con unos cuantos patos dándonos la bienvenida. Mari fue la primera en admirar la belleza del momento y en invitarnos a levantar la vista y despegarla de nuestros pasos. Así tocamos el kilómetros 6 y nos lanzábamos de nuevo hacia la calle, para ver la Fuente de las Ninfas, por la Pista El Sope para continuar subiendo. Yo apenas y podía, subir me mata, si ritmo enloquece, mis piernas se cansan y mi respiración es muy ineficaz. Por todo eso suelo bajar el ritmo en la carreras y s así cuando muchos me dejan atrás. Esta vez no quería despegarme de Mari, así que hice un esfuerzo extra para completar la pendiente que, según sus propias palabras “estaba suavecita”.

Por fin comenzamos a bajar de nuevo, pasamos por la Fuente de Xochipilli y ahí me saludó el papá de Jess, la corredora más joven del grupo “vamos Güera, me gritó”. Yo iba sola, me había despegado de las chicas pues Malili se había quedado atrás y Mari la esperaba. Los banners que habían colocado a lo largo de toda la ruta con los nombres y números de los participantes caían cuando pasábamos. Ahí, en el kilómetro 7 fue cuando vi a una chica tomar su nombre y seguir corriendo. Recuerdo haber pensado que era muy incómodo, pero la chica cruzó la meta cargando eso una distancia de 7 kilómetros y no fue la única que lo hizo.

Ya para cuando bajábamos cerca del Museo del Niño llevábamos otros dos kilómetros a cuestas. Entonces pasamos por una especie de meta que nos indicaba que el tapete de 10k estaba cerca. Ahí fue en donde me alcanzaron las chicas y me rebasaron. Yo me pegué hacia el lado en que iban y decidí seguirlas. Hacía un diálogo conmigo misma para poder seguirlas. Son muy rápidas en las bajadas así que se me estaba complicando continuar a su ritmo, pero estaba decidida a no dejarlas ir. Cruzamos el tapete marcando 57 minutos y continuamos bajando.

Pronto ya estábamos corriendo por el Chivatito para encontrarnos con la porra que se pegaba a la puerta del Bosque de Chapultepec. Mantener el ritmo impuesto por Mari me costaba cada vez más trabajo y aún me faltaba la prueba más dura: el adoquín dentro del Bosque.

Entramos, Mari a la cabeza y yo tras ella. Malili se nos perdió, y Mari se preocupaba, dejó de correr un momento y entonces, no había más que hacer, seguí adelante. Ya en verdad iba a agotaba, pensaba cosas como “por qué no la hicieron de 10 kilómetros” o “ya faltan 4”. El kilómetro 11 había quedado en el Colegio Militar, unos metros antes de entrar a Chapultepec, así que íbamos persiguiendo el 12. Justo ahí la porra de los voluntarios que dan agua y Gatorade era impresionante a cada uno nos llamaron por nuestro nombre y hasta corrían para darnos un vaso con Gatorade o un tuvo de agua. Estábamos cerca. Seguimos corriendo al interior de Chapultepec, la salida se aproximaba pero no sin antes regalarnos la última subida de carrera cerca del Monumento a los niños héroes.

Bajé mi ritmo, ya no escuchaba ni veía a Mari ni a Malili y me sentía exhausta para continuar, pero justo ahí me saludó Edgar García Márquez, un gran amigo runner “vamos Mar” y siguió. Me dio un enorme gusto saludarlo, y me inyectó alegría y energía  para los últimos kilómetros. Marcamos el 13 y estábamos a dos de llegar a la meta, dos kilómetros que ya se correrían fuera del Bosque.

Salimos de Chapultepec ante la porra que se arremolinaba en las rejas del parque para mirar a sus familiares, cruzamos Reforma en donde se escuchaba el sonido recibiendo a los corredores que cruzaban la meta, para mí aún faltaba volver a Circuito Gandhi y marcar dos más. Me pegué a la izquierda. La ruta era en dos sentidos unos entrábamos a Gandhi para seguir corriendo y otros tantos salían, otra vez rumbo a Reforma para alistarse hacia la meta. Eran ya tan sólo dos kilómetros los que me faltaban.

También me faltaban fuerzas, seguí trotando ligero pero algo me impulsaba a correr un poco más rápido, en verdad dando lo último. De pronto el cartel anunciando el glorioso kilómetro 14. Miré el reloj y no podía creerlo, faltaba mucho para la 1:30 que me había propuesto, así que apreté el paso y me puse el objetivo de acabar 1: 25. Luché con mi cuerpo el último kilómetro. Salí a Reforma, miré la meta y escuché como en off la voz y los gritos de los que se pegaban a las vallas. Entonces un grito entre muchos otros me impulsó a dar lo último, pero en serio lo último que traía. Era Angelito “vamos mi güera, cierra fuerte” y entonces, ya sin poder dar más me lancé a la conquista de mi meta, sin ver nada, sin escuchar nada, con un cansancio monumental en todo mi cuerpo que comenzaba a preparase para el momento de glorioso de alzar los brazos. Todo en cámara lenta, miré el tapete, mis brazos arriba y crucé…. crucé por fin marcando un tiempo en mi reloj de 1:25: 22. Y fue entonces que, aunque tuve que orillarme  a descansar un poco, me sentí orgullosa de mi misma y de lo mucho que ha hecho por mi la disciplina que he tenido en los entrenamientos de Adrián, que son agotadores, pero que dan buenos resultados.

Me quedé ahí unos instantes para encontrarme con Mari a quien agradecí cada impulso y cada marcaje de ritmo. Llegó Malili también. Las tres juntas y satisfechas nos fuimos entonces a la zona de recuperación. Felices por una conquista runner alcanzada.

Lo que sí

La verdad es que una carrera tan numerosa y tan bien organizada no la había visto en por lo menos 2 años. El paquete de corredores increíble, con bastantes productos, la playera excelente y en la meta como obsequio una toalla, agua, paquete de recuperación y la medalla una USB con un entrenamiento, todo increíble. Incluso cuando me dirigía hacia el guardarropa por mi chamarra, vimos la ceremonia de premiación y al Organizador de la carrera que prometió que seguirían teniendo unja justa tan bien organizada como esa, me encantó. La verdad es que me queda claro que Gatorade invirtió mucho en su carrera, yo podría decir que incluso gastaron más por corredor de lo que pagamos por inscripción. Es decir la carrera no fue un negocio para ellos, aunque me queda claro que ahora somos más fans de la marca que nunca. Su esfuerzo, estoy segura, colocará a la carrera como un de las mejores en la Ciudad de México y espero en verdad que no suban el número de corredores, para seguir dando una experiencia tan grata a cada uno de los que fuimos. ¡Felicidades Gatorade!

No hay nada de que quejarse de la carrera, de la organización, de la operación o de la ruta. De hecho creo que deberían hacer justas deportivas con esa calidad, más a menudo.

Sin embargo…..

Lo que no

El único detalle que podría reprocharle a la marca y de hecho que llamó mi atención fueron los banners colocados lo largo de TODA la ruta con los nombres, los números de corredor y una frase. ¿Cuál era el objetivo? Muchos corrieron una larga distancia con ese pedazo de cartón y me queda claro que fueron muchos a los que les gustó. A mi no.

Me parece un gasto inútil de papel y de recursos que bien podrían servir para otra cosa. Estamos enfrentando en el mundo un cambio climático derivado de los abusos que hemos hecho al planeta. Ya no hay tantos árboles y el agua potable se agota. Imprimir una sola hoja contribuye a la destrucción de la tierra, a la tala de árboles, a menos lluvia, menos agua, peor clima. Para cada persona, imprimir una hoja debería un ejercicio de conciencia, pensar: ¿es en verdad necesario?

En este caso creo que no. No era necesario imprimir 6 mil banners hechos de cartón que adornaron 15 kilómetros. Fue un lindo detalle, pero cero ecológico. Al final no importa que se los hayan llevado a su casa, pronto estarán “adornando” los tiraderos de basura a las afueras de la Ciudad de México.

Creo que una responsabilidad de la marca, de cualquier marca o cualquier persona debería ser cuidar los recursos de la tierra, así que ojalá nunca más se vuelva a gastar tanto papel y cartón en una carrera. Gracias, en verdad, sabemos que querían lucirse y lo hicieron, pero no con eso, así que ojalá la próxima carrera Gatorade sea igual de espectacular pero más Eco friendly.


Acerca de Mariana Fonteboa

Mariana Fonteboa es Periodista egresada de la UNAM. Se ha desempeñado como editora web para diversas publicaciones. Sus distancias favoritas son Medio Maratón y Maratón, con tiempos de 1:52 y 3:47 respectivamente. Actualmente se desempeña como jefa de contenidos y comunicación interna en Grupo GIN y en sus ratos libres es editora de este sitio.

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