Carrera Arboledas 2013: 10K aguerridos


Con 25 años de edad, la Carrera Arboledas se posiciona como una de las mejores en el Estado de México. ¿Qué tiene Arboledas que la hace tan especial? ¡Descúbrelo!

Por increíble que parezca viviendo tan cerca de Arboledas y la carrera con 25 años de existencia, yo nunca la había corrido. Había escuchado buenos comentarios sobre la ruta, pero conociendo un poco la zona pensé que estaría cargadita de subidas. Además pensé que los recordatorios familiares no podrían faltar, pues se cierra una de las avenidas principales. Afortunadamente nada de lo que pensaba se haría realidad.

Me desperté a las 6 de la mañana para estar por Cristopher y Angie a las 6:30 en la manzana de Roma, pues no estaba muy segura de donde comenzaría la ruta y “los bebederos” no me cuadraban.

La oficial

Llegamos allá a las 7 en punto y de casualidad encontramos un pedacito para estacionarnos. Nos fuimos al punto de reunión y estiramos un poco. También tomamos la foto oficial Vo2Max. Adrián nos dijo, “A Arboledas vamos con todo” y así era. Los nervios de todos eran notorios. Malili y yo fuimos al baño y aproveché para preguntarle cuánto tiempo pensaba hacer, me dijo que quería lograrla abajo de 50. Era poco tiempo para mi, y sentía que no podía lograrlo. He mejorado mis tiempos y corro cada vez en menos, pero no me da para 49, así que pensé que esta vez no correríamos juntas. La perdí de vista entre tanta gente y me fui sola hacia los “corrales” afortunadamente para mi, Rodo había conseguido brazaletes blancos, el primer bloque de salida después de los “rankeados”.

Pronto estaba yo rodeada de algunos de los rápidos (o más rápidos que yo) del grupo: Richie, Jess, Rodo y Luis y un poco más adelante Cris a quien le di un beso antes de salir. Cinco minutos antes del disparo de salida cantamos el Himno Nacional y quedé gratamente sorprendida. Todos lo entonaban con mucho respecto y no había murmullos, al menos no en mi bloque, como sucede la mayor parte del tiempo

Luego el disparo. Salimos. Accioné mi reloj cuando pasé por el tapete de salida y comencé a correr. Quería lograr un buen tiempo, así que me pegué hacia la izquierda para intentar una salida más rápida. Era complicado, demasiados corredores y el espacio muy cerrado. Cuando por fin salimos a la avenida, se abrió el paso. Comencé a escuchar los ánimos de mis compañeros de equipo que me pasaban. José Luis, Luis, Angie… Pronto noté el primer banner de la carrera indicando que había terminado el primer kilómetro. Yo lo había marcado en 4: 50 según mi reloj. Quedé sorprendida, iba a buen paso pero no estaba segura de poder conquistar los 10K con ese ritmo. Al parecer mi cuerpo delató mis pensamientos porque justo cuando pensaba en ello escuché venir la voz de Efra que me dijo: ¡vamos, si puedes! estábamos dando la vuelta al Club de golf por el empedrado. Fueron unas ligeras subidas y unas ligeras bajadas para salir a El Dorado, donde completamos el kilómetro 2 y 3. Ahí vi a Ángel rebasarme. Intenté seguirlo pero no pude y recordé que prefería mantener un ritmo que arriesgarme y tronar, más ahora que mi consigna es correr un poco más abajo del tiempo de la última vez.

Yo en la ruta

Continué corriendo sin dejarme vencer. Mi reloj me indicaba que aproximadamente corría a un ritmo de 5:12 el kilómetro, unos fueron más rápidos pero en su mayoría no dejé que se me fueran más arriba. El kilómetro 4 lo marcamos en Avenida de los Jinetes. Yo traía una gran actitud aunque comenzaba a cansarme. Me distraje un poco viendo los establecimientos y cuando volví a la carrera noté que me acercaba al kilómetro 5. En mis viejos tiempos, para ese momento yo marcaba 30 minutos corriendo, quizá un poco más. Esta vez crucé el tapete de los 5 marcando 26 cerrados, sin duda mi mejor tiempo. Iba inspirada, aunque ya jadeando. Lo mejor eran las porras y los carteles, uno en particular llamó mi atención ¡vamos, viejo!, decía y era una señora de la tercera edad quien lo portaba, me encantó el detalle. Luego cuando ya dábamos la vuelta por la gasolinera, pensé ¡mira nada más hasta donde llegamos! pero antes de que me venciera el cansancio, la batucada me regresó a la carrera.

Sigo pensando que lo mejor de este deporte es la gente que sale de sus casas a regalar música y gritos, invaluable para mi cada ¡mar! emitido (mi camiseta trae mi nombre) y cada porra anónima.

Pues bueno, ya iba cansada y jadeante, pero aún con ello, decidida. Entonces nos enfrentamos a otra subida. Comencé a jadear en mi respiración. Un corredor de paliacate blanco con rojo me rebasó por la derecha justo cuando me quejaba, pero me dijo ¡vamos, Güera, puedes! me concentré de nuevo en mis pasos y pronto, cuando pasamos el punto de hidratación, vi a Malili adelantarse por mi izquierda. Miré el reloj, sin duda estábamos lejos de llegar en 49, pero ella iba a inyectarme la fuerza y el coraje que me faltaba. Estábamos por llegar al kilómetro 6.

Miré el banner a mi izquierda y luego volví a ver a Malili a mi derecha. Llevaba un excelente paso e iba fresca, yo ya sentía cansancio, iba empapada y jadeando. Pensé “pero la vas a tener que seguir 4 kilómetros” y me decidí a aguantar su paso.

Labor titánica, resultó. La vi alejarse en varias ocasiones y descubrí en mi mente el pensamiento “ya no puedes más, déjala ir” pero algo pasaba en mi interior que se negaba a dejar de dar batalla. Me volví a pegar a ella. Llegamos al kilómetro 7 ella adelante de mi, por momentos lograba emparejarme o sacarle unos pasos de distancia. pero en general ella iba más ráido. Justo al pasar el 7, ella se alejó 4 o 5 metros y ya flaqueaba en mi intento de acercarme. A la izquierda el cartel del kilómetro 8 y los gritos ¡vamos corredores, es lo último! pensé sólo son 11 minutos de aguantarle el ritmo, pero estaba segura de que no podría “dar el extra” en los últimos metros de la carrera.

Entonces salimos a la avenida. alguien gritó “ya falta uno”. Ni cuenta me había dado cuando habíamos pasado el 9. Malili ya iba muy por adelante de mi y yo sentía mi cuerpo arder por dentro. Mi respiración era ahogada y mis brazos no daban más, las piernas me hormigueaban y los pies parecían traer brazas en los tenis. De pronto vi a lo lejos a una persona que había salido con su manguera a rociar a la gente. Sonreí, era justo lo que necesitaba. Apreté el paso para sentir el agua caer en mi cuerpo, pero no mucho y logré darle alcance a la que hasta ese momento se había convertido en mi rival a vencer, mi amiga Malili. Entonces, cerca de dar vuelta por avenida de los gigantes escuché ¡vamos Mar, ya está la meta ahí! apreté el paso y pasé a Malili loca de emoción por llegar. Miré el reloj y no podía creerlo, terminaría en una gran tiempo para mi, aunque no abajo de 50.

Se me hizo un camino eterno. Nunca antes había sentido que corría sin avanzar un sólo metro, pero eso parecía. Miraba a lo lejos los globos rojos y atrás de ellos la meta con su enorme reloj y yo trataba de alcanzarlos pero o ellos se movían o yo no avanzaba nada. Era como si trajera piedras en los tenis. Mi mente pensaba, “te adelantaste y te equivocaste y no dejaba de sentir que atrás de mi venía Malili cerrando con todas sus fuerzas.

Ya casi por llegar a la meta

Mientras avanzaba ¿o no avanzaba? miré a Ángel quien me gritó algo que no escuché, miré el reloj y dije, vas a cruzar en 52, Mariana, y apreté lo más que pude. Corrí, corrí, corrí. Era como si en esos cuántos metros se sucediera de golpe el maratón: 42 kilómetros ficticios de pura agonía que mi mente intentaba hacerme creer. Entonces, como si me hubieran provisto de una quinta velocidad, despegué con lo que podía hacia ese arco de meta, loca de desesperación como si fuera a abrazarla, como si nunca antes la hubiera cruzado. Era como si estuviera a punto de ver un gran amor. Me preparé, alcé los brazos y cruce exhausta, pero feliz, como si hubiera ganado una batalla. Paré el reloj: 52:50. Sonreí. En la meta me esperaba Cris. Un beso. Lo hiciste bien, me dijo…

Siete pódiums se llevó Vo2Max en esta justa. Como bien dijo el Coach, íbamos por todo. Al finalizar la carrera, aprovechó para decirme “y si ya vas haciendo un 10K abajo de 50″… parece que el reto ya está puesto. ¿Se podrá?

Los ganadores
Primeros lugares en su categoría:
· Jessica Alvarez
· Mikita Toni
· Ricardo Cuéllar

Segundos lugares:
· Lorena Montoya Pérez
· Maricela Cortes
· Carlos Rosas Hernandez

Terceros Lugares:
· Víctor Estrada Contreras

En la meta


Acerca de Mariana Fonteboa

Mariana Fonteboa es Periodista egresada de la UNAM. Se ha desempeñado como editora web para diversas publicaciones. Sus distancias favoritas son Medio Maratón y Maratón, con tiempos de 1:52 y 3:47 respectivamente. Actualmente se desempeña como jefa de contenidos y comunicación interna en Grupo GIN y en sus ratos libres es editora de este sitio.

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