Carrera Nocturna Emoción Deportiva, mi mejor tiempo


Las carreras nocturnas son diferentes a aquellas que se corren por la mañana, pero si de emoci{on se trata, nada como la Carrera Nocturna Emoción Deportiva, una de las mejor organizadas y qué mejor que la emblemática  Ciudad Universitaria para correr. Conoce los detalles que la hacen inigualeble

Corrí enojada, qué digo enojada, enojadísima y cuando corro así, corro bastante mejor que cuando estoy feliz porque de alguna forma saco el coraje moviendo los pies.

¿Qué por qué estaba enojada? Bueno, pues resulta que fui olvidada por mi grupo de runners en el Parque Naucalli y de ahí tuve que pagar un taxi a mi casa para recoger mi coche y lanzarme en una carrera contra el tiempo de Naucalpan a Ciudad Universitaria ¡Hice tiempo récord! Y al llegar tuve que ponerme el número de volada, el chip y entrar al bloque de salida, que afortunadamente para mi, era el primero.

Quién me espero fue Cristopher. Su hermana Angie había recogido mi paquete y me lo entregaron al momento de llegar. Prendí el número a la camiseta Vo2Max y apenas alcancé a guardar mi sudadera en el guardarropa cuando ya trotábamos Cris y yo disque para calentar.

Entramos al bloque de salida y de inmediato, el túnel hacia la pista que rodeaba la cancha del maravilloso Estadio México 68 de mi amada UNAM, ahí dimos una vuelta completa bien formaditos hasta lograr que entraran en la pista todos los inscritos. Una imagen increíble: las gradas casi vacías, solo con unos cuantos familiares del lado izquierdo, en cambio, la pista llena de corredores que esperábamos ansiosos el disparo de salida.

Con Cristopher

Cris y yo nos encontrábamos a escasos metros del arco de salida. Vimos a Lore solamente, pero había un par de camisetas más de Vo2Max. Platicamos un momento sobre la ruta y nos tomamos una foto. Luego, ya casi a las 7:30, “la voz de las carreras” comenzó a animar este fiesta runner de tradición en Ciudad Universitaria y por fin a escasos segundos comenzó a entonarse el Hinmo Nacinal para después dejar sonar el disparo de salida.

Súper feliz en la salida

Yo tardé, junto con Cris 22 segundos en cruzar el tapete y que se activara mi chip para marcar mi tiempo. Inmediatamente puse a funcionar el cronómetro y corrí por la izquierda, como me había aconsejado Cristopher, así salimos disparados por el tunel hacia el estacionamiento del Estadio y luego hacia el Circuito Universitario. Ahí me encontré a Edmundoo y le pregunté por la Dra María Elena, su esposa “va más adelante” me dijo y ahí apretó el paso. La vi unos cuantos metros después y también la saludé. Me dice “es la primera que corro después del Maratón de Berlín”. Me despedí de ella.

Los gritos de apoyo comenzaron justo en ese momento ¡Vamos corredores, esto apenas comienza! La ruta nos recibió con la primera subida que nos llevaría hacia el jardín botánico. Ahí pude ver a Malili que iba acompañada de su hermano. Corrimos juntos la hasta llegar a la bajada del circuito en donde los perdí.

Correr en C.U es increíble, no hay coches, no hay gente molesta por el cierre de calles y además es retador para cualquiera, ya que básicamente hay que subir. Yo quería lograr el mismo tiempo que había hecho en la Carrera Tec, unos 57 minutos, así que me concentré en la subida.

Decidí correr sin música. El sensor de mi Ipod se descompuso y ya no me marca las distancias recorridas, así que usé mi sport band para poder registrar la distancia corrida. Creo que eso me ayudó bastante a conseguir la concentración, ya que la música no me distraía. Aunque en algunos puntos ciertos pensamientos asaltaban mi mente, lo controlé muy bien.

Tuvimos una breve bajada hasta llegar al Instituto de Ecología y luego cruzamos Insurgentes para volver a enfrentarnos a una subida. Yo miraba cada cartel que anunciaba los kilómetros y volteaba a ver el reloj. Estaba sorprendida del tiempo que llevaba y de la forma en la que me sentía. Había momentos en que quería bajar el ritmo, pero lograba que mi mente se concentrara más en correr que en el cansancio.

Fue más o menos un kilómetro el que recorrimos antes de llegar a la Facultad de Ciencias, ahí estaba el tapete de los 5 kilómetros, los marqué en el minuto 28 y luego tomé agua. Tenía mucha sed porque no me había hidratado lo suficiente durante el día. Tomé dos bolsas con agua y continué. Esta parte de la ruta fue fácil, pues había que bajar, aquí comencé a apretar el paso. El kilómetro 7 llegó pronto, cercano a la Facultad de Contaduría, luego comenzamos a subir por una cuesta enorme.

Yo la recordaba muy bien porque había sido la misma con la que terminaba la ruta de la Carrera Marvel que había corrido a inicios del año. Aquí miré a Alicia, venía bastante más adelante de mi. Al principio no la reconocía sólo sabía que era alguien del grupo por la playera. Me decidí a darle alcance, lo hice y hasta la pasé entonces tuve que concentrarme en que ella no recuperara su posición. Ya cerca del kilómetro 9 algo pasó: se desató mi agujeta, corrí así algunos metros, pero como la ruta era oscura tuve miedo de pisarla y caer. Tuve que detenerme. Eso me restó unos segundos, pero fue tiempo suficiente para que Alicia se adelantara.

Me concentré en pasarla de nuevo, me costó trabajo pero lo logré y fue entonces cuando llegué a la cima de la avenida. Ahí estaba el letrero que nos obligaba a entrar a la zona de pistas de atletismo de C.U , ahí justo al entrar dije “no lo puedo creer, lo hicimos” un señor que iba a la izquierda me preguntó angustiado “¿desde aquí ya no hay subidas?” le dije “no, aquí ya todo es facilito” y apreté el paso. Pasamos por atrás del gimnasio y la zona de atletlismo y salimos por fin al puente que enmarcaba la llegada al estadio. Ahí la gente gritaba porras desde arriba y los corredores se emocionaban. Justo al entrar hacia el tunel por el que habíamos salido escuché la voz de Pau: “¡Vamos, Mar cierra fuerte” y entonces se iluminó de nuevo ante mi la maravillosa pista del mejor estadio del D.F. la luz era intensa y más por haber pasado la ruta corriendo en la oscuridad. Grité de emoción al entrar y me sentí feliz cuando mis tenias volvieron a pisar el Tartán.

Me pegué al carril del centro y comencé a pasar corredores. Apreté mucho y muy fuerte, tomé la curva, salí de ella y miré la meta. Mis pasos se acercaban cada vez más y más, seguía corriendo con todas mis fuerzas y entonces, como siempre, alcé los brazos. ¡Qué maravilla haber cruzado esa meta! Caminé un poco y miré el cronómetro 56: 17 marcaba mi polar. Un minuto por debajo de la carrera Tec… “¡Voy mejorando!” me dije a mi misma. Luego caminé un poco para tomarme fotos en el estadio donde hace años Ana Gabriela Guevara logró un lleno total para ver un corredor.

Mi llegada a la meta

No pude estar mucho tiempo, pues los organizadores me sacaron. Ya en el túnel, nos tomamos fotos Malili, su hermana, Cristopher su mamá y yo.

Así quedé después. ¡Vaya que me esforcé!

Fue una gran carrera, pensé sería la última del año, pero aún me falta San Silvestre. Y por si se lo preguntaban, sí, se me quitó el enojo. ¡Correr, relaja!

 


Acerca de Mariana Fonteboa

Mariana Fonteboa es Periodista egresada de la UNAM. Se ha desempeñado como editora web para diversas publicaciones. Sus distancias favoritas son Medio Maratón y Maratón, con tiempos de 1:52 y 3:47 respectivamente. Actualmente se desempeña como jefa de contenidos y comunicación interna en Grupo GIN y en sus ratos libres es editora de este sitio.

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