La porra del #MaratónCDMX2017


Ustedes los corredores no tienen idea de lo que es ser porra. Ustedes se llevan los aplausos, las medallas, las fotos… ustedes se convierten en héroes una vez que cruzan esa meta… son la noticia entre los amigos, el orgullo de los compañeros de trabajo… la estrella del grupo. Pero ustedes, aunque se esfuerzan al máximo y dan todo por su objetivo, no tiene idea de lo que es ser porra.

Nosotros, la porra, apoyamos silenciosamente a nuestro corredor desde el día uno: el día en que decide correr el maratón. Somos los anónimos que escuchamos el despertador por las mañanas y aunque no nos levantemos a entrenar, comenzamos nuestra faena en la cocina, preparando el desayuno, el batido de proteínas, los toppers con ensalada, carne, sopa y todos los súper alimentos que los llevarán a conquistar la meta.

Nosotros, la porra, nos preocupamos y ocupamos de que tomen agua, de que se hidraten bien para entrenar. De que se abriguen si el día es frío, usen protector solar, si el día es soleado. Tengan sus shorts favoritos limpios y disponibles para esa tirada larga, de varios kilómetros los domingos.

Nosotros, la porra, sacrificamos tiempo con ustedes porque sabemos que después del trabajo irán al gym a hacer fuerza o al segundo entrenamiento. Y esperamos despiertos para hacer la cena, con la cantidad exacta de nutrimentos que necesitan si quieren cruzar la meta. Nos mantenemos pendientes de todos los detalles.

Nosotros, la porra, presumimos su esfuerzo con nuestras familias cuando preguntan ¿Y dónde está Carlos, fue a entrenar otra vez? y los disculpamos de los eventos sociales porque sabemos que todo su ímpetu está en entrenar para el maratón.

Nosotros, la porra, preparamos los sándwiches, la fruta y la hidratación para los chequeos de distancia. Nos levantamos temprano para tener listo todo lo que necesitarán y los acompañamos a cada evento de aproximación para que ustedes, los corredores, luzcan sus nuevos atributos a base de entrenamientos.

Nosotros, la porra, rezamos un día antes de la competencia para que todo esté bien en el trayecto, para que funcionen los geles, no rocen los shorts, los tenis no lastimen… y luego, nos levantamos temprano, con ustedes, para poder llevarlos a la línea de salida… con la emoción contenida porque harán una proeza.

Nosotros, la porra, estudiamos un día antes la ruta del maratón, las estaciones del metro, las calles de la ciudad, para poderlos ver salir del cero y luego hacer nuestra propia carrera contra reloj para estar en el 12 y luego en 27 y luego en el 31 y sí, luego en la meta… ¡no se nos puede pasar ningún detalle!

Nosotros, la porra, somos el alma de la organización: llevamos geles de reserva por si los necesitan, agua, gatorade, gomitas, dulces… todo lo que pueda necesitarse en el 12 y luego en el 27 y luego en el 31.

Nosotros, la porra, corremos nuestro propio maratón de ida y vuelta entre calles, estaciones del metro y gente que espera ver a su propio corredor y nos preparamos con ellos para gritarle a Padro, aunque no los conozcamos, y nos abrazamos entre nosotros cuando por fin pasa nuestro corredor… ¿era tu esposo?, ¡qué buen paso lleva, va a acabar muy bien! y nos quedamos un poco para ver a Sara, que es la hija y también darle ánimos… nos volvemos uno con la demás porra…

Ustedes, los corredores, no saben que, nosotros la porra, esperamos en cada punto con el corazón hecho pasita, estirando las piernas para verlos pasar entre la multitud. Aplaudiendo el esfuerzo de otros corredores, acabándonos la voz alentando a Carmen, a Víctor, a Lupita… a gente que no conocemos pero que de igual forma nos enorgullece porque están ahí, dándolo todo.

Ustedes, los corredores, no saben lo que es acabarnos la mirada buscando a nuestro corredor, a nuestro héroe entre tantas caras, con la emoción atorada en la garganta, con el reloj en mano ¿ya habrá pasado?, ¿le habrá pasado algo en el 28?

Ustedes, los corredores, no saben lo que es tener la cámara lista para disparar cuando a lo lejos los vemos… sin saber si primero debemos sacar la foto, estirar la mano para chocar la suya, gritar desesperados, sacar el cartel que preparamos un día antes o hacerlo todo el mismo tiempo mientras las lágrimas nos escurren de la cara porque sí… ¡estamos tan orgullosos!…  y luego salir corriendo para verlos en el siguiente punto… para mejorar la toma, chocar la mano, gritar de orgullo y repetir el ritual hasta cruzar la meta.

Nosotros, la porra, somos los que nos acabamos las palmas, la voz, el corazón en cada carrera, en cada maratón. Somos los que nos ponemos a orillas de las vallas con la esperanza de que alguno se lleve una sonrisa, se acuerde de nuestro rostro… con la intención de que ese grito, ese nombre dicho, ese dulce… les sirva a alguno para terminar el trayecto.

Somos esos anónimos de emoción contenida, de palmas destrozadas… esos que mientras ustedes corren, seguiremos aplaudiendo…

 

 


Acerca de Mariana Fonteboa

Mariana Fonteboa es Periodista egresada de la UNAM. Se ha desempeñado como editora web para diversas publicaciones. Sus distancias favoritas son Medio Maratón y Maratón, con tiempos de 1:52 y 3:47 respectivamente. Actualmente se desempeña como jefa de contenidos y comunicación interna en Grupo GIN y en sus ratos libres es editora de este sitio.

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