We Run: la carrera socialité de Nike


De nuevo va la We Run se corre por la mañana. Nike sigue apostando a realizar un mercado de running que de tributo a su marca. ¿Te gusta la carrera? Aquí un poco de lo que se vivió en su edición de 2012.

Soy de ese tipo de persona que, cuando anuncian la carrera Nike dice ¡No la vuelvo a correr! Y es que con la evolución de la justa deportiva a través de los años y su enorme demanda, la experiencia de correrla es cada vez peor. La del año pasado fue desastrosa por ejemplo: la ruta cambiada al final, los 15k que no abrieron, la falta de iluminación, los caídos en las coladeras abiertas y un largo etcétera.

Sin embargo, este año decidí correrla desde la Carrera del Día del Padre. ¿Por qué? Bueno ese día conocí a dos de los principales organizadores de la We Run de Nike y me comentaron que estaban haciendo algo diferente, para una demanda menor de corredores y mucho mejor organizada y el primer paso era regresar la carrera a la mañana.

Así que en cuanto salió la convocatoria, me inscribí, bueno, me inscribió Yadis, quien también la corrió. Fueron casi 5 meses de espera pero esta vez, valió la pena.

Todos los runners ( y no runners) del DF están ahí.

Llegué a Thiers antes de las 7 y aún con ello no alcancé a pasar. Los cortes a la circulación había empezado así que tuve que dar vuelta por el circuito interior. Tras unos minutos de intentar a toda costa llegar a Reforma, desistí y la llamé a Yadis “ya no pude pasar” le dije y me comunicó con Luis, su novio, quien me sugirió dejar mi auto cerca de una taquería famosa llamada Los ovnis. Los esperé ahí y mientras pasaba el rato, comencé a leer el Twitter. Fue así como, me di cuenta que todos los corredores del D.F y área metropolitana estarían corriendo la We Run, pero me sorprendí al ver que muchos venían desde Toluca!

Es increíble el nivel de convocatoria de Nike. Hace algunos años, cuando me inicié en las carreras, la Nike era apenas una justa para unos 5 mil o 6 mil corredores, esta vez, seríamos 20 mil (y la cuota bajó porque el año pasado eran 30 mil y un desastre caótico en la ciudad). Lo malo de esta convocatoria es que, una enorme cantidad de personas que nunca corren, se inscriben y los primeros kilómetros transcurren intentando esquivar a quienes van lento o caminando.

Pero en síntesis, chilangos, habitantes del área metropolitana, uno que otro toluqueño y por ahí uno que otro loco de otro estado, cayó en el D.F para correr la Nike We Run o como leí por ahí en un tuit, para salir en peregrinación corredora.

Carrera tomultuosa

Yadis, Luis y yo nos acomodamos en un bloque de salida cerca del Ángel de la independencia, no seríamos los primeros en salir, pero estábamos cerca. Dimos un vistazo y nos dimos cuenta del nivel de convocatoria. Del Ángel a la salida habría ya por lo menos mil personas. Estuvimos un largo tiempo ahí, alistando el ipod, poniendo el medidor de ritmo cardiaco y hasta calentamos. Fue tanto el tiempo de espera que calentamos y nos enfriamos y volvimos a calentar.

Del Ángel de la Independencia a la salida

El disparo de salida se dio en punto de las 8 de la mañana, tras la entonación del Himno Nacional, tardé casi 4 minutos en tocar el tapete que comenzaría el conteo de mi carrera y entonces salimos disparados. Primero vimos a Luis pasar a toda velocidad tratando de esquivar personas, luego yo hice lo propio.

Corrí en zigzag desde la Diana hasta subir hacia Reforma del lado de Chapultepec. Corrí lo más rápido que pude dejando atrás a Yadis, quien se había pegado del lado izquierdo e iba a paso lento. Luego, cuando la ruta llegó a la altura del Museo de Antropología, noté que mis esfuerzos habían sido en vano, cuando miré que Yadis iba a tras de mi. Eso de esquivar corredores en zigzag había causado que corriera más sin haber avanzado mucho.

Me subí a la banqueta y le sugerí que subiera conmigo. Corrimos así unos kilómetros pero la verdad el paso era bastante lento. Ya no quería cansarme tratando de rebasar de izquierda a derecha y de derecha a izquierda. Cuando llegamos al Auditorio, la ruta seguía igual de concurrida. Me sorprendió ver a un corredor que llevaba a su perro sin correa y que éste no se asustara con aquella multitud.

Seguí al hombre y su perro hasta que en el Circuito Gandhi dimos la vuelta. Esa ruta me gusta mucho, así que me concentré de nuevo en mi carrera. Hubo momentos en que me acordé mucho de la We Run de hace dos años (recuerden que estoy en un proceso de cierre) pero después me repetía a mi misma concentrarme en lo que en ese momento estaba haciendo.

Ahí en Ghandi empecé a escuchar los gritos de un grupo de corredores que iban vestidos de payasos, pensé en mi amigo tuitero @BlackVera que corre por sonrisas y que lo hace con la nariz pintada, así que me acerqué lo más posible a los de pelucas de colores tratando de ver si alguno de ellos era él. No lo ví. Ellos comenzaron a correr muy rápido y les perdí la vista.

Luego llegó un puente y una bajada. Básicamente la ruta había sido en plano. Una vez que llegamos pensé en Yadis “¿Vamos a subir Chibatito o la vamos a bajar?” me había preguntado al comenzar la justa. Yo me equivoqué, le dije quela bajaríamos, pero en realidad la subimos, pero fue un tramo corto antes de entrar por el Bosque de Chapultepec.

Aquí las cosas fueron facilitas. En primer lugar porque ahí los corredores comenzaron a distribuirse y ya la ruta estaba menos concurrida y segundo porque estábamos a escasos kilómetros de alcanzar la meta.

En Chapultepec, la ruta fue solitaria. Algunos de los corredores que entrenan en la zona, venían en contraflujo a nosotros mirándonos con extrañeza, pero en sí muy poca gente estaba en el parque a esas horas. La zona de hidratación en el kilómetro 7.5 estaba ten lejos que no alcancé a tomar agua y seguí corriendo hasta el Monumento a los Niños Héroes, donde por fin hubo algo de porra. Eran los dueños de los puestos al interior del parque los que nos animaban a continuar.

La salida se aproximaba y con ella el final de la carrera. Salimos justo por la última entrada del parque, enfrente del Museo de Antropología y el griterío nos indicaba que ya faltaba muy poco. Ya iba cansada, pero miré el reloj y tuve que apretarle. Quería hacer el mismo tiempo que hice en la Carrera Tec, que fue de 57 minutos. Aquí lo que se me dificultó fue correr entre tanto fantasma que le han puesto a Reforma, básicamente era como una carrera de obstáculos, pero una vez que llegamos enfrente de la Torre Mayor, todo cambió. La meta se acercaba, a un lado de las vallas había muchísima gente gritando y apoyando. Miré la meta. Estaba cerca. Apreté y apreté y apreté el paso lo más que pude buscando conseguir mis ansiados 57 minutos. En esta parte, tuve que zigzaguear un poco intentan do pasar corredores. Crucé la meta con los brazos en alto y con la respiración cortada. Miré el reloj: 58 minutos, uno por arriba de lo que había hecho en el Tec. No me sentí mal considerando que para correr esta justa, hay que ir de un lado para el otro, lo que incluso puede hacer que termines corriendo más de 10k.

Algo tiene la Nike, sí. Me emociona correrla porque amo correr. Me inscribo a ella, pero nunca me deja un sabor de boca tan rico como el de otras justas. Me divertí mucho, lo admito y probablemente la seguiré corriendo porque al final, después de ganar el premio en ropa deportiva, me convertí en fan de la marca, pero sigo pensando que, un poco menos de corredores y sería magnífica.

Aunque este año, sí lograron mejorarla mucho. Ahora ya tengo mi playera, mi súper medalla y la satisfacción de Heber corrido 3 carreras juntas en Noviembre: Tec, Tequila y Nike, una tras otra. No he parado desde el Maratón y me siento ¡perfecta! estoy logrando vencerme a mi misma y por el momento eso me tiene feliz y con los pies en la tierra.

Las medallas

¡Vamos por la siguiente!


Acerca de Mariana Fonteboa

Mariana Fonteboa es Periodista egresada de la UNAM. Se ha desempeñado como editora web para diversas publicaciones. Sus distancias favoritas son Medio Maratón y Maratón, con tiempos de 1:52 y 3:47 respectivamente. Actualmente se desempeña como jefa de contenidos y comunicación interna en Grupo GIN y en sus ratos libres es editora de este sitio.

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